Carta a un amigo


Aquí un texto que empecé desde agosto de 2016 y que por diversas razones olvidé publicar. Pero ahora lo dejo aquí.

Querido Amigo:

Aún recuerdo el día en que me acerqué a la tutora de grupo, al finalizar las clases de ese día y cuando ya casi todos se habían ido del salón. Lulú dijo que alguno de mis compañeros le había dado una cartera que quedó olvidada en algún rincón. No recuerdo bien en qué lugar te sentabas durante las clases, pero cuando ella abrió la cartera para saber de quien era y vimos tu identificación, me di cuenta que vivías en la misma colonia que yo.

Me llevé la cartera con la promesa de entregarla y eso hice. Salí del  metro y caminé hacia tu calle y busqué el número de tu casa. Toqué el timbre y dije que te buscaba porque olvidaste una cartera. Cuando saliste a la puerta me miraste con extrañeza. No sé si debido a que no esperabas que alguien devolviera tu cartera, o por la extraña razón de ver a uno de tus compañeros de clase en la puerta de tu casa, cuando la escuela estaba realmente lejos de nuestros domicilios.

Después de eso cambiamos de año, pasamos al último grado de la preparatoria, tu continuaste tus estudios de universidad en la misma escuela y yo me fui a otra a continuar con los míos. Nos seguimos viendo de manera semi-frecuente. A veces comíamos juntos en tu casa o en la mía. Nos volvimos buenos amigos. A pesar de que no nos vimos de manera constante durante nuestros estudios estábamos al pendiente uno del otro. Pasase por mí diario para darme un aventón a mi escuela cuando me esguincé el tobillo y anduve un tiempo con muletas entre muchas otras cosas. Terminamos nuestra carrera universitaria y volaste y viajaste mucho por cuestiones de trabajo. Yo no me moví tanto.

El día que me pediste ayuda ahí estuve, dentro de mis posibilidades, y el día que me buscaste para platicar acerca de un tema que parecía delicado y que te importaba, nos desvelamos, yo escuchándote y tu hablando. Creo que después de esa plática te casaste. Tuviste una hija y después de eso creo que casi no te vi más.

Realmente no me cae nada bien tu esposa, por una serie de cuestiones que nunca te dije y que tal vez nunca te diga. Pero a mí no tiene que caerme bien para nada, es a ti a quien debe de caerte bien y de importarte, a mi no. Y supongo que nunca será de mi agrado.

Sólo escribo esto para decirte que aunque en los últimos años ha habido silencio y misterio respecto a ti y tu familia, sigo recordando cosas importantes que vivimos en todos los años de amistad, creo que sigo considerándote mi amigo a pesar de todas las cosas que han pasado desde que tuvimos esa plática nocturna con café.

Deseo que estés muy bien y que el mundo que te rodea también sea bueno para ti. También quiero que sepas que si necesitas nuevamente platicar, podemos ir por otro café nocturno o brindar por mejores tiempos.

-.-.-.-.-.-.-

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