Cuento – Aula 2106


Aula 2106

Aula 2106

Se encontró de frente con 30 jóvenes, todos sentados en una silla numerada. Habían llegado temprano y a pesar de la llovizna, muchos de ellos estaban ligeramente abrigados. Esa mañana de cielo nublado fue particularmente fría. Habló con ellos, dio indicaciones, asintieron y negaron cualquier duda. 

Todo transcurría con excesiva normalidad. Afuera, a cortos intervalos de tiempo corrían personas que supervisaban el proceso. Sabía que el sol se dirigía constante al cenit, y que su mente se dirigía al pasado, al momento en que, 18 años atrás, el pasó por el mismo proceso, que iba en sus inicios y no daba la impresión de ser tan estructurado.

– Recuerdos vagos.

– Interrupciones para darle una botella de agua.

 – Recuerdos nítidos.

– ¿Puedo ir al baño? 

– El auditorio en que yo presenté era incómodo.

– ¿Me permite revisar su documentación?

– ¡Qué rápido terminó aquel! ¿Cuánto tiempo me queda?

– El reportero se identificó y le pidió permiso para fotografiar.

– En aquel entonces no tenía sentimientos afectivos hacia nadie, ahora no podía dejar de pensar en abrazarla.

Antes de que el sol tocara el cenit, reflexionó acerca de la rapidez con que algunos de los jóvenes terminaron su proceso de selección. ¿Será que aquella jovencita lograría ser seleccionada para continuar con sus sueños? Fue la primera en terminar, pero ello no garantizaba nada. Podía ser señal de muchas cosas, aunque no necesariamente de inteligencia. Podría haberse entrenado para tener buen desempeño en las pruebas, no saber nada, conocer mucho, entender poco, tener una gran cultura y mal desempeño bajo presión… en fin, una serie de combinaciones que sólo esa mujercita podría definir en algún momento.

– ¡Necesito ir al baño! (Ahora que los necesitaba, ninguno de los asistentes que supervisaban el proceso aparecía).

– Disculpe,   ¿Qué es atávico?

– ¿Qué?

– ¡Es que aquí dice atávico y no sé que es!

– (¡Aparezcan por dios!) Déjame ver… no sé que sea pero no te preocupes que esa no es la respuesta que buscas.

Había logrado sin desearlo, hacer que varios jóvenes corrigieran su error y que gracias a ese comentario existiera una luz de oportunidad en su futuro.

–  Me dijeron que desde hace rato nos hacía señas.

– Si, necesito salir de aquí un momento, ¿puede por favor suplirme un poco de tiempo?

A su regreso el proceso siguió a pesar de que la lluvia arreciaba a momentos. Al terminar la jornada, y sin que cesara de llover, la imagen más significativa fue la del pequeño gorrión que se paró en el marco de la ventana semiabierta, y que cantó para darles esperanzas a todos de un futuro mejor.

1 comentario

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Una respuesta a “Cuento – Aula 2106

  1. Felices memorias, el tiempo avanza..

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