El niño de los fotogramas


El texto que aparece en esta entrada es simplemente prestado. Lo tomé de una amiga mía, y fue escrito hace ya varios meses. Está en su blog y me ha servido para hacerle llegar a varios amigos y conocidos algún mensaje en momentos complicados o difíciles. Así es que espero que ella no se moleste si lo dejo aquí para que esté más a la mano para todos.

El niño de los fotogramas

El niño de los fotogramas

Hace un tiempo escribí un texto para el niño interior de un amigo que es muy especial para mí. Hoy comparto con ustedes esto que titulé “El niño de los fotogramas”.

Ayer me sentí triste por las futuras ausencias y pasó algo increíble. No sé si mi sentimiento de nostalgia   o algún efecto de la noche hizo aparecer al niño que fuiste alguna vez, un pequeño con razonamientos extraordinarios para explicar la realidad o, mejor dicho, las realidades.

No sé cómo, ni por qué, pero el pequeño gurú de la noche sabía que necesitaba sus palabras y sin mayor saludo, ni preámbulo dijo:

-Pienso que si en un momento estoy en un lugar y después en otro, bastaría con recorrer el tiempo hacia adelante o hacia atrás para estar en el futuro o en el pasado.

Inmediatamente vino a mi mente Julio Verne, pensé que su idea era parecida a la de una máquina del tiempo, así que le pregunté:

-¿A qué te refieres exactamente?

Él, con expresión seria, como si se tratará de vender su planteamiento me dijo:

Puede explicarse de dos maneras diferentes. Imagina que la vida de cada persona es una  película con muchas secuencias de imágenes. Tu imagen o fotograma cruza con otros, es decir, con la vida de otras personas. Ese momento en el que los caminos coinciden quedará ahí, de modo que la gente o afectos que has encontrado a tu paso siempre estarán en contacto contigo, sólo necesitas recorrer el tiempo al pasado o futuro.

También puedes imaginarlo de otra manera. La vida de cada persona es como una linea de luz que serpentea en el tiempo, entrelazándose en momentos cortos o largos con  otras personas, el punto en que se unen, siempre estará ahí. Si alguna vez extrañas a alguien, es sencillo, puedes ir a esa parte del fotograma o línea de luz y estarás justamente donde tú quieres.

Cuando terminó de hablar se fue, no supe qué hacer, me sentí como una tonta y pensé: ¡claro es muy sencillo! Pero yo no lo sabía, el pequeño niño de los fotogramas guardaba una sabiduría especial, y esa noche me hizo entender que quizá él mismo se había aparecido ahí, en ese momento, porque adivinó que a pesar de que nunca lo conocí, ya lo extrañaba.

Desde entonces,  ya no lo busco en las estrellas, ni pienso si verá la luna al mismo tiempo que yo. Ahora, cada vez que comienzo a sentir la necesidad de él en mí, sólo cierro los ojos y lo veo en esa noche, cuando me explicó que los seres humanos tenemos el poder de estar en donde deseamos y que la gente que amamos nunca se irá.

Gracias a Rubén de la Torre por su ilustración.

P.D. Les dejo la dirección del facebook de Rubén, ahí podrán encontrar más trabajos de este excelente diseñador.

Por: Ly Jiménez

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