Minificción 14 – Ellas


cafeteria

Entró a nuestra vida cuando cruzó por la puerta de la cafetería y se acercó a nuestra mesa. Yo solamente la cuestioné con la mirada. Mi esposa se sobresaltó un poco con su acercamiento, que más que cauteloso parecía agitado. Su única respuesta fue pedirme que la siguiera afuera. Cuando regresé con mi mujer pedimos algo más para llevar y después de pagar nos retiramos. Nuestros encuentros se volvieron más recurrentes y poco a poco nos encontraba más cerca de nuestro hogar. La intranquilidad invadía a mi esposa cuando veía que nos seguía, así que me pidió que la evitara. Por más que intentamos disfrazarnos para perderla, siempre aparecía. Ahora sé que a quien siguió fue a ella porque su perfume nos delataba. Eventualmente vivió y durmió con nosotros. Su energía y espontaneidad nos hacía replantearnos si realmente hicimos bien al aceptarla.  Con el tiempo nos dimos cuenta que nunca hubo nadie como esta linda perrita, que a mi mujer convenció con tesón y a mí, desde el inicio, con su forma de mirar.

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