De charcos, pastelitos de lodo y lombrices


Lombrices / Caricatura / Hongo / Worm

Lombrices / Caricatura / Hongo / Worm

Hace algunos meses salió una convocatoria al Cuarto Concurso de Cuentos Infantiles “Ciencia y Tecnología para los niños y las niñas de la Ciudad de México” y se me ocurrió escribir un cuento breve para la categoría de obras dirigidas a niños entre 7 y 10 años y que dejo a continuación:

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Mis amigos y yo solíamos jugar en el patio del condominio, que era grande y podíamos andar en bicicleta, jugar futbol, encantados, escondidillas y muchas otras cosas que parecen innumerables. A veces salíamos a la calle a jugar y trepábamos árboles. Cuando llovía seguíamos afuera y no nos importaba mojarnos. Lo mismo daba si llovía o no. Es siempre divertido jugar y pasar el rato con los amigos.

Uno de esos días que jugábamos bajo la lluvia en el parque, Emiliano resbaló con el lodo y se cayó. Él era el más pequeño del grupo con el que yo solía juntarme. Había niños más grandes y más pequeños, yo era de los de en medio. Miguel, que era de los más grandes, fue a burlarse de él y también se cayó. Fue divertido ver a los dos tirados sin poder levantarse por lo resbaloso. Rosy, la hermana de Miguel, que ya iba en sexto de primaria nos regañó a todos por no ayudarlos a levantarse. Me acuerdo que nos acercamos cautelosamente porque no queríamos resbalar, y noté que en el suelo del parque había muchas lombrices de tierra que habían salido por la lluvia. Algunos de mis amigos agarraron unas lombrices y estuvieron jugando con ellas; Emiliano logró levantarse y me preguntó que por qué llovía, y que por qué había charcos en la tierra. Yo le repetí lo que mis maestras de primaria me habían enseñado, que las nubes se forman porque se evapora el agua del mar y luego llegaban a donde estábamos nosotros. Le recité el ciclo del agua, pero no quedó satisfecho con mi explicación, creo que sólo me dio el avión porque creía que la nube no escoge dónde soltar el agua aunque yo insistía en que sí. Después de eso me preguntó otra vez lo de los charcos y yo no supe decirle por qué unas partes del parque estaban inundadas y otras no. Yo me quedé con la duda mucho tiempo.

Por aquel entonces las niñas hacían pastelitos de lodo y nos sentaban a probarlos. Ahora que lo pienso no sé que tan sano es eso, pero creo que hacerlo sólo nos hizo daño una que otra vez; sé que les gustaba meter las manos en el lodo y embarrarse. Sentir la sensación de moldear el lodo en las manos es genial, desarrolla muchos sentidos. Una cosa que recuerdo con mucha claridad es que las texturas cambian dependiendo de dónde tomes la tierra para el lodo. Esas observaciones son normales en cualquier niño que gusta de explorar el mundo, y entre mis amigos y yo solíamos hacer eso cada que salíamos a jugar.

Le dije a todos los que jugabamos ahí sobre las preguntas de Emiliano y unos decían unas cosas y otros otras, pero todas diferentes. Como no nos poníamos de acuerdo en lo de los charcos y la lluvia, Rosy propuso un concurso entre los niños y las niñas. Dijo que ella pensaba que la respuesta podía estar en la biblioteca pública que estaba cerca del parque y que ahí nos podían ayudar. El concurso consistía en que aquel equipo que encontrara las respuestas a lo de los charcos, lo de la lluvia y lo de los gusanos se ganaría un litro de helado que tendrían que comprar entre los del equipo que perdiera, creo que el tiempo que dio para ganar fue una semana, pero estábamos de vacaciones en la escuela y nos pareció mucho tiempo una semana para ello, nosotros los niños lo lograríamos el mismo día o a lo mucho en dos. ¿Qué más motivación necesitábamos que ganarle a las niñas y además ganar un helado por eso?

Cuando llegamos a la biblioteca nos fuimos directamente con la encargada y le preguntamos lo que queríamos saber, pero ella en lugar de decirnos las respuestas, nos sentó en una mesa y nos explicó cómo buscar en los libros esa información. En mi equipo éramos 7 niños y el de ellas era de 5. Algunos se desanimaron porque les pareció aburrido sentarse a buscar en libros, así que se fueron a otras actividades de juegos de verano que hacían en la biblioteca mientras nos esperaban, por lo que quedamos cuatro en cada uno. A mi me gustó descubrir tantas clases diferentes de libros, de todos tamaños y formas. Unos con unas ilustraciones muy bonitas y otros con más letras que dibujos, pero que explicaban muchas cosas.

Como concursábamos no compartíamos la información con el otro equipo, si veíamos que usaban un libro, íbamos por él después de que lo regresaban, y ellas hacían lo mismo.  Miguel encontró que el viento empuja las nubes y que existen corrientes de aire diferentes conforme cambia la altura o la posición en el planeta, como la latitud y longitud. Emiliano encontró en un libro que explicaba con dibujitos que las montañas y planicies afectan esas corrientes de aire. Una cosa que me explicó al día siguiente mi primo Pepe, que ya iba en la prepa, es que cuando el agua se evapora sube para formar las nubes, que esa nube al estar hecha de vapor de agua va subiendo cada vez más, hasta que llega a una altura muy grande. Y con lo que ya sabíamos entendimos que el viento empuja esas nubes hasta acercarlas en algún momento hacia nosotros. Pero lo que no logramos entender en ese momento, es por qué la nube soltaba la lluvia en algunos lugares y en otros no. Ya se nos había ido un día en esta sola pregunta.

Las niñas tenían muchas cosas sobre suelo, pero era información que no entendíamos nosotros. En muchos de los libros aclaraban que el suelo no es lo mismo que el piso. El piso es lo que hay en las casas y banquetas. Y el suelo es algo diferente que está formado por tierra. Pero resultaba que la tierra no es sólo tierra y que la forman muchos componentes, como minerales, nutrientes, algo que le decían componentes finos (y pensamos en oro y plata) y materia orgánica. Ellas dijeron que con esa información nos ganaban, porque las lombrices eran la materia orgánica, ya que un diccionario decía que lo orgánico son cosas de los seres vivos. Pero nosotros dijimos que no estaba bien esa respuesta porque no hablaba de por qué se encharcan algunos lugares y otros no. ¡No podíamos dejar que ellas nos ganaran! y otra vez le preguntamos a mi primo, pero en ésta ocasión el no sabía nada al respecto, aunque prometió preguntarle a uno de sus maestros que trabajaba en alguna universidad también.

La competencia seguía, pero ya no nos sentíamos con tanto ánimo, porque habían pasado dos días y ya teníamos más ganas de ir en la bici a dar la vuelta por la colonia y echar carreritas, aunque el helado también era algo que queríamos. Mi primo regresó al tercer día y nos dijo que su maestro podía explicarnos unas cosas, pero que teníamos que ir a verlo, y que él podía llevarnos. Sólo fuimos Emiliano, Rosy, Miguel y yo. Nosotros no queríamos que ella fuera porque podía darle la información a su equipo y no queríamos espías ni que nos ganaran. Llegamos a una universidad enorme, con mucho espacio para jugar y con unos edificios grandísimos. Pepe nos presentó a su maestro Ernesto, que nos pidió esperar y llegó con otra maestra de nombre Christina. Les explicamos lo que queríamos saber y nos preguntaron que qué sabíamos, nos empezaron a preguntar muchas cosas, varias de las que ya habíamos investigado, y otras que nunca habíamos oído. Nosotros íbamos a que nos dieran respuestas y ellos solamente nos preguntaban una y otra vez y no explicaban nada.

Me dio la impresión de que no sabían más que nosotros, pero después quedé impresionado con todo lo que nos dijeron. Nos explicaron que el suelo se puede estudiar de muchas formas. Que sus componentes principales, o los que le dan esa textura son arenas (que son como piedritas muy pequeñas), limos y arcillas (que son componentes aún más pequeños y son los llamados componentes finos y no oro ni plata como pensamos). Esas tres cosas están mezcladas en distintas proporciones en cada lugar que pisamos, y son los que causan que al hacer los pastelitos de lodo sintamos que se pega más, o que tiene mejor consistencia para lo que queremos o con menos agua y más granoso. ¿Pero por qué pasa eso? Pues porque esas arcillas, limos y arenas al mezclarse dejan huecos entre ellas, como cuando uno llena un bote con canicas de diferente tamaño y se ven los espacios entre las canicas. A esa proporción le llamaron ellos estructura, pero a nosotros nos importaba más lo del encharcamiento y no esas cuestiones de nombres extraños.

También nos dijeron Ernesto y Christina que en esos huequitos que quedan entre los tres componentes a veces hay restos de animalitos, hojas secas que caen de los arboles y raíces de los mismos, y en ocasiones animalitos vivos que vivían entre todo esto, y que todo eso que viene de los seres vivos se conoce como materia orgánica. La materia orgánica es una de las responsables del color oscuro del suelo. Me acordé de mi mamá cuando en el mercado compra costalitos de tierra negra y de tierra de hoja, y luego las mezcla para sus macetas. Esa materia orgánica deja también huecos y es por ahí donde se filtra el agua hacia el subsuelo, como me explicaba mi maestra de primaria cuando vimos el ciclo del agua, aunque creo que ella no sabía tanto cuando me lo explicó.

Como Emiliano seguía con su duda de los charcos, Christina le dijo que, en algunos casos, cuando la gente camina encima del suelo, o pasan coches o camiones, o cosas pesadas, el suelo se aplasta y esos pequeños poros por donde entra el agua se hacen más pequeños y el agua tarda más en filtrarse, aunque esa no era la única razón. Existen muchas otras, y la materia orgánica y las arcillas también son responsables de la retención de agua en algunos suelos. Nos explicaron muchas otras cosas, pero ya no recuerdo bien, sólo recuerdo que nos felicitaron porque tratamos de investigar por nuestra cuenta algo que observamos, y que buscar la respuesta a nuestras preguntas era algo muy bueno. Nos dijeron que no lo dejáramos de hacer nunca, y que cuando quisiéramos regresar le pidiéramos a Pepe que nos llevara con ellos otra vez.

Justo al regresar a casa, corrimos a ver a nuestro equipo para ganar el helado. Todos los niños y niñas nos preguntaron lo que nos habían dicho y empezamos a explicarles, cada quien como pudo con lo que entendió. Fue cuando nos dimos cuenta que no preguntamos lo de las lombrices, pero entre todos dedujimos que el suelo se llenaba de gusanos porque cuando llueve, se inunda su casa que es el suelo y necesitan salir a respirar; porque ahora sabemos que todos los seres vivos respiran, hasta los peces y demás animalitos que viven bajo el agua.

Mi primo Pepe habló con nuestras mamás sobre el concurso, y cómo investigamos, que fuimos a buscar a unos maestros a la universidad y sobre lo que habíamos aprendido. Nuestras mamás se emocionaron mucho y unas querían que uno de los equipos ganara. Pero al final de cuentas, nosotros dijimos que lo habíamos resuelto entre todos y que  debido a que nosotros encontramos unas cosas y ellas otras, pues habíamos aprendido algo nuevo en esas vacaciones, por lo que nadie perdía. Así que a todos nos recompensaron con un delicioso helado, y seguimos jugando el resto del verano.

Ahora que soy un poco más grande recordé que nunca resolvimos por qué la nube suelta la lluvia en algunos lugares y recordé aquel delicioso helado de premio. La nube viaja en una corriente de aire a una temperatura, y cuando se encuentra con una corriente de aire con una temperatura menor, el agua se condensa, es decir, cambia de estado gaseoso a líquido y por eso llueve. No es por lo que yo originalmente pensaba acerca de la decisión de la nube. Y ahora sólo por esto, creo que iré por un helado de premio. ¿Alguien gusta?

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Y bueno, por si tenían la duda, sí participé, entregué todo a tiempo y en forma, y los resultados salieron hace poco. Gané la satisfacción de haber participado, pero alguien más se llevó los premios, ja. Cualquier comentario respecto a mejorar aspectos, dudas, o simplemente por comentar y retroalimentar abajo tienen el espacio correspondiente y a la derecha el botón para seguir a este blog por correo-e .

Fuente de la Imagen: Fondos Blackberry

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