refrán útil


Desde hace no sé cuanto tiempo, pero supongo que ya tiene varios años, he tenido la costumbre de apuntar tareas pendientes, nombres de personas con quienes hablo o debo hablar por algún asunto de trabajo, bancos, etc. Esto me ha servido para no olvidar cosas, y no lo hago por que crea que tengo una mente olvidadiza o distraída, sino simplemente porque sé que entre tantas ocupaciones del día, tantas distracciones, tantas actividades, siempre existe la posibilidad de olvidar algo importante o no, pero que puede ser útil más tarde.

Hace unos días, estuve en una reunión en la que me dieron los nombres de dos personas con quienes debía establecer contacto y sus respectivo nombramientos o puestos. Fue para mí natural sacar mi cuaderno y un lápiz y anotar lo que se me decía. Mi interlocutora se quedó sorprendida que yo hiciera eso, porque le dije que me esperara a que anotara… (algunas personas con puestos altos no están acostumbradas a que se les pida esperar, pero siempre lo hago y en ocasiones se sorprenden). Me esperó y pude anotar sin prisas. Después me preguntó que por qué lo hacía y le dije que no quería olvidar la información que me estaba dando y quería tenerla precisa al momento de necesitarla.

Algo chistoso fue que cuando le contestó eso solamente me dijo:

– “Más vale una tinta pálida que una mente brillante” ¿no?

En primera instancia me pareció interesante su frase, pero no le dí mucha importancia. Aunque le dije que sí, no por darle el avión, sino porque entendía yo que se refería a mi actitud de tomar nota.

Y analizando ese refrán con más calma, creo que es un dicho popular que tiene mucha razón. A las personas inteligentes normalmente se les (y digo les, no porque yo crea que no soy inteligente, sino porque como dije anteriormente, yo no hago lo que diré a continuación) ocurre alardear o demostrar que son inteligentes, memorizando las indicaciones, y no falta alguna distracción, causada por una llamada telefónica, alguien que llega, un imprevisto que requiere de más atención de la normal, para que el total de las indicaciones memorizadas (3, 4, 7, etc) no pueda ser cumplida en su totalidad. Es decir, normalmente a esa gente se le olvida una, o más.

Por todo esto, creo que siempre es bueno anotar las tareas que deben realizarse y no es necesaria una agenda digital, una computadora, o cualquier dispositivo caro. Puede utilizarse un cuaderno, una hojita de papel o algo que tenga uno presente para anotar todo. Cuando se termina la lista, una vez tachado todo, puede desecharse al momento, o guardarse un poco por si hace falta comprobar que se hizo lo solicitado.

Bueno, esto ya me quedó instructivo para que los que no lo hacen intenten hacerlo, pero el caso es que ese refrán es bastante conciso para decir una idea muy útil que puede hacernos ser personas más eficientes.

Alguien tiene algún método diferente para hacer lo mismo? Compartan en los comentarios…

 

 

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