Como una estela – Alfonso Alvarado


Hoy por la mañana fui a un evento por demás triste, el velorio y sepultura del papá de una de mis tías, una tía muy querida y que siempre ha estado al pendiente de la familia cercana… esas despedidas, que suelen acompañarnos una vez al final de la vida de cada persona que conocemos y de quienes seguimos en contacto, o de personas que nos acompañaron en un  momento especial de nuestras propias vidas y que no volvemos a ver más adelante hacen que recordemos momentos únicos, momentos alegres, tristes, oscuros o qué se yo.

Cuando supe que iba a ir a un velorio, pensé en llevar algo para leer o distraerme de ese ambiente, entonces tomé el libro llamado Dos Séptimos (2/7) de Alfonso Alvarado y lo metí en mi mochila junto con una serie de cosas anexas… Por la tarde, ya de regreso a casa, y después de un día largo, recordé que traía el libro y me puse a leerlo en el metro. Yo iba en el asiento individual que esta junto a la puerta y noté que la gente que iba de pie a mi lado se interesó en lo que yo leía (no me considero una persona egoísta y dejé que la gente leyera junto conmigo).

Uno de los cuentos que leí y que me pareció bastante significativo, supongo que por lo que había vivido por la mañana, es el que dejo a continuación. Para compartirlo no solo con las dos personas que lo leyeron junto conmigo, sino con todos los que se acerquen a este blog, así es que aquí se los dejo:

Estoy aqui, en la sala de tu casa, tú frente a mí, de pie, me miras, inquieta, sonríes, ingenua, caminas: un paso atrás, dos adelante, giras, te desconcierta mi seriedad. Tomas un disco y sigo extasiado. La vista te sigue a la consola, me doy cuenta que no pesas, que la alfombra apenas si te siente, porque eres una pantera de espíritu benigno, una mariposa de insospechada energía que me envuelve y siento sobre mi piel que vibra y te grita, te grita. No escucho la música, te veo con esa cinta entre las manos, ese delgado listón que acaricias y busco tus ojos, cubierto ahora por tu cabello dúctil, los encuentro y tu, cierras un párpado, te gusto, lo sé.

Me veo al borde de un precipicio, de una cañada cortada a tajo y resbalo, me aferro a la pared lodos, que escalo y subo con dificultad, te llamo, salgo sudoroso y extenuado.

Aún estás aquí. La cinta sigue cambiando de forma, pasa a posición horizontal, tensa, fláccida, ondulante, vertical. Me levanto, voy hacia ti, que me esperas intrigada, tomo un extremo de la cinta y lo anudo a tu muñeca izquierda, le doy vueltas alrededor de tu mano derecha y te declaro prisionera. Quieres liberarte, forcejeas, quieres desatar el nudo con la boca, sostengo tus manos con las mías, rozan tus labios mis dedos, nos miramos y sientes miedo.

“Me lastimas, suéltame”.

Y desanudo despacio. Sonreímos. Termina el disco y me preguntas si me gusta el teatro.

¿Improvisamos algo? -contesto-. Sí – respondes- que tu eras el esposo y yo no queria hacer el amor contigo. Empieza -dices y me das la espalda enojada.

Me turbo, pero te tomo de los hombros y beso tu cuello, muerdo suavemente las orejas y busco tu boca.  Representamos bien la escena, pero olvidamos aplaudirnos. Después me haces cantar, con mi voz de foca y qué foca, el colmo, mejor me callo. Mientras tanto me miras y me acompañas con ese pianito de diez teclas y piernas que soy un caballito del diablo, de insospechada energía que te alcanza y sientes sobre tu piel que me grita.

Mas yo no olvido la cañada, tengo miedo de caer, de que estos momentos sean fugaces, los vivo instante a instante, para grabarlos. Comprendo tu extrañeza cuando te pido me abraces fuerte y nunca me dejes. Es que no quiero que pase el tiempo y algún día en diez o doce años, te recuerde, me pregunte por tí y escriba que la vida es tan extensa, como una estela en el agua.

Este escrito lo pueden encontrar en:

Alvarado, Alfonso. 1988. 2/7. Costa-Amic editores. México 149 pp.

Del mismo autor:

– El ABC del carpintero y recetas de cocina.

– Shhh

Pídalo en su librería y pregunte a sus amigos:

Ellos tampoco los conocen

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3 comentarios

Archivado bajo Cosas, Cuentos, Textos

3 Respuestas a “Como una estela – Alfonso Alvarado

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  2. Moroco Moco

    Interesante. Estaba cerrando las cuentas de Aída cuando me encontré con tu foto y tu página. Leí el cuento de tu papá y no pude detenerme. Saludos.

  3. Aída

    No recuerdo haber leído éste. Me gustó.

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