RrrRrRrRrrrRrrrrrrRRRrR – Alfonso Alvarado


Dentro de algunos de los escritores favoritos que tengo, está mi papá. Sé que suena muy de a cebollazo, pero en realidad lo que sucede es que dentro de los tres libros que tiene hay cosas bastante buenas, no considero que todas, pero las que en realidad son excelentes, son tan buenas que hacen que las otras no tan buenas pasen de largo.

Alfonso Alvarado López (pongo el tercer apellido aunque no le guste usarlo para diferenciarlo de los otros alfonsos alvarado que hasta criminales de alta peligrosidad son) tiene 3 libros publicados con un montón de escritos cortos, cuentos cortos, poesías, frases y demás.

Uno de los cuentos favoritos de mi padrólo en su segundo libro (dos séptimos ó 2/7) es el siguiente:

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RrrRrRrRrrrRrrrrrrRRRrR

Me urge advertirles que existen. Este por ejemplo es negro, mide como quince centímetros de largo, con alas de la misma envergadura y está hambriento. pero me estoy adelantando. Hablo de los dragones, de aquellos animales de fábula, producto de la imaginación, que me hacían repetir orgulloso las palabras del maestro: “El hombre inventa al dragón y después le tiene miedo”. Y se encierra uno en el escepticismo, el menosprecio y la incredulidad, con todo aquello que no coincide con el propio punto de vista, que no se es capaz de aceptar que las cosas cobren vida. No importa que al decir esto me miren sonriendo y exclamen:

– Sí, sí, tu tienes razón – para que no me sulfure, porque no lo haría.

Fuí el primero en preguntarme, si no me engañaba creyendo que los hechos sucedían, cuando en realidad nada pasaba y yo veía moros con tranchetes. Hacía como que veía al jardín distraídamente, pero en realidad vigilaba atento a mi escritorio en el reflejo de una ventana, o me hacía el dormido recargado en el sillón y con los ojos cerrados, observaba: mi pisapapeles, un pequeño dragón, se movía en silencio sobre la revista, con movimientos rápidos. Sentí el sudor en la espalda y en las manos. Abrí los ojos: completamente inmóvil. Miré la publicación y noté que al título le faltaba la erre. “Qué gazapo”, me dije, pero al otro día, en el puesto de periódico estaba incólume. O la edición estaba totalmente bien o no. Pero sólo un ejemplar con título incompleto, me parecía ilógico. De vuelta en el estudio vi al dragón sobre el calendario, a pesar de que no lo había movido. Leí en la hoja de la izquierda. FEB E O, y en la de la derecha: MA ZO. Según pasaban los días encontraba en diferentes lugares al dragón e invariablemente las palabras en billetes, cuadernos, grabadora o diarios habían sufrido menoscabo: EL BANCO PAGA A AL PO TADO ,  ADIO CASSETE. Una noche que volví estaba en el librero. Los autores habían sido mutilados, degollados, sin respeto  CO TAZA  , GE A DO  DE LA TO  E, PHILLIP  OTH. Algunos días después, estaba junto a mi diccionario. Evidentemente: DICCIONA IO. Presuroso lo abrí más allá de la mitad: pasarela-pasionario. Pasé unas hojas más: prohijador-promotor. Otras más: quinto-quintar. Una más y:

. f. Vigésima p ime a let a del abeceda io español.

aba. f. Cebo

abada. f. Cua to  t ase o de las  eses.

abadán. Mayo al que cuida los hatos de ganado.

abadilla. f. Punta del espinazo.

abal. M. Ba io.

ábano. m. Planta.

abia. f. Pat. Enfe medad.

Ni una sola erre. Se las había comido todas el reptil volador. Busqué el martillo, pero algo presintió, porque salió volando del estudio, hacia el hall, rapidísimo y desapareció. Nuevamente las manos y la espalda transpiraron. Podría sacarme un ojo mientras dormía. Me encerré a piedra y lodo. Pero descubrí que era inofensivo. E insaciable. No quedaba una sola erre en casa. Revisé mis libros y vi que había degustado otras letras también, pero su debilidad era una. Podría envenenarlo con la erre. Pero, ¿cómo?

Se que anda por todas partes. Estaba aquí hace un momento y ahora puede andar cerca de ustedes rondando. rrrRRRRrrRrrRRR. Les dejo erres aquí y allá, para que pie da el tiempo comiendo, envejezca y mue a de viejo. Segu o está ce ca. Mide como quince centímet os de la go y es neg o.

Por: Alfonso Alvarado

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Ojalá les haya gustado este pequeño relato del dragoncito de las erres. Después les comparto algunos otros.

2 comentarios

Archivado bajo Cosas, Influencias, Textos

2 Respuestas a “RrrRrRrRrrrRrrrrrrRRRrR – Alfonso Alvarado

  1. israel cabrera

    Hola, Alfonso Jr. Cómo estas? Te comento que tengo los tres libros de tu papá mas un borrador del Abc del carpintero y recetas de cocina. Esto ya que es un buen amigo. Sigue trabajando en Polanco?
    Tiene por fin algún correo eletrónico?

    Cuando lo veas saludalo de mi parte y dale un gran abrazo!

    Gracias

  2. Aída

    Hola!!! He estado leyendo todo lo que incluye a Alfonso Alvarado y sólo puedo reiterar mi admiración por él como escritor. Ah, cómo te quiero, papá.

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